- Jesus Esperanza Viva

- 19 ene 2022
- 2 Min. de lectura

¿La alegría del Señor es tu fuerza?
Me has dado a conocer la senda de la vida; me llenarás de alegría en tu presencia, y de dicha eterna a tu derecha.
(Salmo 16:11)
Esa es una pregunta interesante para pensar... ¿Hasta qué punto nuestra alegría ha estado condicionada? ¿Nos sentimos alegres solo cuando las cosas van bien o cuando sucede lo que nos agrada? ¿Cuando tenemos dinero, salud y éxito? ¡No! No debería ser así. ¿Quieres descubrir la verdadera alegría que te mantiene fuerte aun cuando te sietes débil?
La Biblia enseña que la alegría del Señor no está condicionada por las circunstancias. Tampoco es simplemente un rasgo de tu personalidad ni puede comprarse o esconderse. ¡La alegría plena está en la presencia del Señor! Es algo eterno, no momentáneo. Si crees que el Señor es omnipresente y está contigo siempre, entonces podrás disfrutar de esa alegría constante. Tanto en los días buenos como en los difíciles, la alegría de la presencia de Dios estará contigo en todo tiempo. Confía y descansa en Jesús. Él te sustenta, te alegra y te satisface de verdad.
La alegría que te dará fuerza
¡Alégrate en Dios! Él te ama y te concedió vida, salvación y su presencia para sustentarte.
Ora a Dios y pídele que te enseñe a vivir totalmente alegre en su presencia.
Sé fuerte ante las dificultades. ¡Dios es más grande! Él tiene planes maravillosos para tu vida.
Haz de Jesús la fuente de toda tu satisfacción. ¡Sé agradecido!
La alegría del Señor no es una sensación pasajera. Es una presencia constante en la vida de quien vive con él. Créelo de corazón y alégrate en Jesús.
Lee la Biblia y aprende más sobre cómo caminar en la presencia de Dios.
No guardes esa dádiva solo para ti. Comparte la alegría del Señor con otros a tu alrededor.
Para orar:
Señor, tú eres el Dios de toda alegría. Gracias por recordarnos que toda la satisfacción y el contentamiento provienen de ti. Enséñame a estar satisfecho con Cristo por todo lo que él es y por todo lo que hace por mí. Ayúdame a caminar en tu presencia todos los días, para que contigo yo pueda gozar de la fuerza, alegría y amor que encuentro en ti. En el nombre de Jesús te lo pido y te agradezco. Amén.








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